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martes, 31 de mayo de 2016

LA COMUNICACIÓN NO VERBAL DEL BEBÉ. 10 COSAS QUE TODA MAMÁ DEBERÍA SABER DE LOS TRES PRIMEROS MESES DEL BEBÉ



Últimamente he estado leyendo mucho acerca de la comunicación con el bebé, y la importancia de saber escucharlo y comunicarnos con él, sobre todo he investigado sobre los primeros tres meses de vida. 

Hay ciertas cosas que todas las madres deberíamos tener en cuenta y conocer, posiblemente nos ayudarían a responder mejor a las necesidades de nuestros hijos. El problema es que muchas veces "no escuchamos al bebé", como consecuencia de ello no interpretamos sus señales y no respondemos adecuadamente a sus necesidades.
Me hubiese gustado mucho saber algunas de las cosas de las que hoy te voy a hablar antes de ser madre, ojalá te ayuden como me han ayudado a mí.


lunes, 14 de septiembre de 2015

EL PERIODO DE ADAPTACIÓN RESPETUOSO QUE TODO NIÑO DEBERÍA TENER EN LA ESCUELA PÚBLICA






Los peques acaban de empezar el cole. Son días de cambios enormes, de nuevas etapas.
Seguramente, si tu peque está en esta fase habrás notado algún cambio en su patrón de comportamiento, bien sea en el sueño, en su apego hacia tí, en las comidas... Cada niño exterioriza esa "revolución interior" de una forma.
El primer día de cole es uno de esos días cruciales en tu vida que te marcan. 
Por eso, me parece fundamental dar la importancia que merece al periodo de adaptación escolar.
Para los niños, puede suponer un auténtico trauma el inicio de esta nueva etapa, que puede arrastrar durante muchos años de escolarización.
No es fácil separarse de su figura de apego, para pasar a estar con desconocidos, en un entorno totalmente nuevo, que no conoce, que lo produce incertidumbre.
El niño va a perder ese punto de egocentrismo, y autoconocimiento que tenía hasta ahora, para pasar a establecer relaciones con otros niños, convivir en grupo. Un grupo donde ya no va a ser el protagonista del "sarao".

Seguramente el periodo de adaptación será muy diferente en unos coles y en otros. Es más, hay coles que ni siquiera tienen un periodo de adaptación como tal.

Me canso de ver todos los años en las noticias, el primer día de cole de los niños. Los niños quedan llorando, totalmente desconsolados, y hacemos bromas con ello. El niño está sufriendo una auténtica situación de miedo a lo desconocido, una sensación de abandono, de angustia, de inseguridad...

¿Cómo tendría que ser el periodo de adaptación que todo niño debería tener en la escuela pública?

  • Reunión grupal inicial para poner puntos en común; educador-familias: 

Creo que un punto fundamental es que las familias estén integradas en la educación del niño, y estén "cerca" del colegio.
Así que, creo que dedicar un par de tardes o tres a exponer dudas, a qué nos expliquen la dinámica del aula, y a que conozcamos cómo, con quién y dónde van a estar nuestros hijos es clave.

Lo ideal sería que se escucharan las propuestas e ideas de los padres y se sometieran a asamblea. Un aula democrática donde la profe fuese la cabeza visible que dirigiese el "cotarro", pero en la que los padres tuviesen iniciativas y pudiesen participar y aportar.
Hablo de sumar fuerzas para mejorar, para tener más recursos, y para implantar unos criterios y directrices en el aula con los que las familias se encuentren cómodos.
Creo que esto es algo que se podría hacer en la escuela pública con voluntad por ambas partes.
No se trata de que los padres tomasen el control del aula (sé que esto en la educación pública es muy complicado).
El profe tiene el bastón de mando. Establece unas bases y los padres construyen, aportan, sugieren, y aunan fuerzas sobre dichas bases.
Sé que esto se sale propiamente de lo que estoy hablando, y es "harina de otro costal".
Lo cierto es que veo difícil un periodo de adaptación al cole adecuado, en el que los padres no tengan nada que decir.

  • Reunión individual profe-familia:

Dedicar una ratito (mínimo una hora) para conocer al niño de manera individual;  presentar a su maestra con su familia, en un ambiente tranquilo. Se trata de que el niño se familiarice con su profe, y el profe con el niño.
El peque tendría un primer contacto con el aula en un ambiente tranquilo y distendido. Que los padres puedan tener un ratito a solas con la maestra y esta pueda entrar a conocer hábitos del niño, circunstancias,  rutinas, dificultades.
No sería un reunión formal, si no una hora distendida, de juego, de charla...
Para los que estén planteando que esto es inviable; En una jornada normal de 8 horas se podrían hacer unas 6 reuniones. Sería cuestión de una semana de reuniones ( Esto si el aula tuviese muchos niños, de lo contrario, quizá, con un par de días bien aprovechados sería suficiente).


  • Primero días de cole acompañados por sus familias:

Sé que las situaciones laborales particulares de cada familia son un mundo. Pero qué momento puede haber más importante para reservar unos días de vacaciones que este.
Durante un periodo de 12-15 días  la figura de más apego del peque acompañaría al peque en el aula.
Es posible que algunos niños se adapten en dos o tres días, y no necesiten más a sus padres, pero quizá otros necesiten un par de semanas.
Si queremos un cambio en la educación pública debemos empezar por cambiar mentalidades y prioridades en las propias familias.
Haciendo actividades y juegos de integración, juegos para conocerse unos a otros, e incluso, entre los propios padres.
Sé que probablemente me van a poner la pega de los problemas de espacio. Eso se solucionaría organizando grupos de trabajo.
Todo ello en un horario flexible. Sin agobios, sin prisas... Que el niño pudiese decidir cuando irse.



  • Horarios adecuados al niño los primeros días:

Los primeros días sin la figura de apego en el aula, serían decisión del niño. La figura de apego se iría cuando el niño se sintiese cómodo y le iría a buscar cuando ya no lo estuviese. Esto se consigue con un contacto directo educador-familia.


  • Juego al aire libre:

Los niños sienten su esencia pura cuando están en contacto con la naturaleza, y al aire libre. Así que tener unos primeros días con ratitos de juego al aire libre sin duda les reconfortaría. Este juego y experimentación lo deberían tener todo el año, pero Septiembre es especialmente un mes apropiado, ya que el tiempo es muy bueno. Y se pueden preparar muchas actividades en el "patio" del cole.




  • Introducción de rutinas/hábitos progresivamente:

Creo que aquí también tiene que haber un periodo de adaptación. El aula tiene sus normas.  Pero el niño no puede interiorizar todas las rutinas en un sólo día.  Semana a semana se irán introduciendo rutinas y normas en el aula. 
Con tres únicas normas básicas desde el comienzo; respeto por el entorno, los materiales y las personas.



Este sería el periodo de adaptación ideal, desde mi punto de vista.
No quiere decir que esto tenga que ir a misa, a lo mejor para otra mamá el periodo de adaptación ideal sería otro. Pero creo que este sería un periodo de adaptación bastante respetuoso con el niño.
Creo que es perfectamente viable establecer un periodo de adaptación respetuoso en los colegios públicos.
NO es cuestión de dinero, ni de tiempo, ni de....
Es cuestión de voluntad.

Evidentemente, tiene que haber voluntad por ambas partes (colegio-familias), si no, estoy de acuerdo que puede resultar algo complicado utópico.




EL PERIODO DE ADAPTACIÓN IDEAL debería empezar en casa. Aquí te dejo algunos consejos para gestionar adecuadamente esta étapa en el hogar:

1. Hablar al niño del inicio del colegio, de lo que se va a encontrar.
2. Si el cole está abierto unos días antes, quizá, podáis pasaros por allí para que lo conozca. Con un poco de suerte, a lo mejor, puede conocerlo por dentro; ver la clase, los baños, el patio... 
Si no existe la posibilidad le podemos enseñar unas fotos del cole, para que se vaya familiarizando con el entorno.
3. Dar un enfoque positivo al inicio del cole; "vas a tener la oportunidad de jugar, de aprender, de hacer amigos..." (Núnca hablarle desde el temor, o sembrar dudas sobre el colegio). El peque debe vernos seguros y contentos de que empiece el cole.
4. Hacer en casa un periodo de adaptación durante los días previos, en cuanto a horarios, hora de acostarnos... 
5. Integrar al niño en la preparación del inicio del cole; que nos ayude a decorar su baby, a preparar sus materiales... 
6. Mostrar tranquilidad, seguridad e incluso alegría a la hora de empezar su periodo de adaptación (o si no lo hay, en su primer día de cole). Si nos mostramos nerviosos, o preocupados, le trasmitiremos el mismo estado al pequeño.
7. No mentir núnca al pequeño: Contarle la verdad, a dónde va a ir, cuánto rato va a estar... Cuantos más datos le aportemos, más seguridad tendrá sobre lo que va a ocurrir.
8.Siempre nos despedimos del niño: No vamos a hacer una escena de despedida. Nos despedimos con seguridad, con amor y firmeza. Una despedida corta. Siempre le decimos en la despedida que en X rato su mamá/papá le volverán a recoger.
9. Estamos preparados para recogerle: Hay que estar conectados para recogerle en cuanto nos avisen. Si el niño no se encuentra cómodo y nos avisan, cuánto antes le recojamos mejor. Si no hay periodo de adaptación procurar estar siempre en el cole unos minutos antes de la hora de recogida, que el niño no tenga que esperarnos.
10. Si al niño le está costando la adaptación, una buena idea es darle doble ración de mimos en casa, procurar dedicar más tiempo de calidad al peque, y dejar la limpieza y las lavadoras para otro más tarde.
11. Preguntarle sobre el día que ha pasado, lo que ha hecho, cómo se siente. Que el niño note apoye, que nos note cerca del cole y que pueda hacernos partícipes de esa nueva etapa.
12. Dar al niño el complemento de actividad que necesita fuera del cole: Con esto me refiero a que si el niño llega agitado quizá necesite salir a jugar al parque para descargar tensiones, o tal vez llega agotado y necesite un ratito de sueño que antes no tenía...




¿Cómo crees que debería ser un periodo de adaptación respetuoso en la escuela pública?


Si te ha gustado el post. COMPÁRTELO POR FA.
Es la mejor manera de que la pequefelicidad llegue a más gente.



Si quieres saber más sobre el día a día con mi peque. Me Puedes seguir en mi perfil de facebook, twitter y pinterest.

lunes, 20 de julio de 2015

ALTA DEMANDA Y DESTETE ¿Dónde está el equilibrio?






Llevo unos días en los que una idea me ronda por la cabeza inevitablemente. Mi  peque está a punto de cumplir dos añitos, y no puedo quitarme de la cabeza el tema de destetarle. Hasta hace unas semanas, ni tan siquiera me lo había planteado, simplemente pensaba en un destete natural y progresivo, pero su alta demanda está acabando conmigo. Siempre he pensado que la lactancia es cosa de dos (mamá y bebé), y que en el momento que uno de los dos no estuviese a gusto sería el momento de acabar con ella. Una cosa es pensarlo, y otra cosa es hacerlo. Y es que me parte el alma ver lo que supone para él negarle su pechete.

No me gustaría estar todo el artículo justificándome, seguramente, me lloverán críticas por escribir esto, soy de las personas que piensa que para criticar algo de una persona, primero deberías haber estado en el pellejo de esa persona, y haber recorrido su camino con sus zapatos.

Dicho esto, os voy a contar, un poco, como he llegado hasta este punto y como me siento.

Mi bebé es un niño de  alta demanda, un niño intenso para todo, que absorve absolutamente todo mi tiempo y mi energía. Desde que nació, su refugio fue la teta, prácticamente, las 24 horas del día. Los primeros meses fueron un auténtico caos, no tenía tiempo ni para cosas tan básicas como puede ser darte una ducha, o comer…
Poquito a poco nos fuimos adaptando. Las noches han sido bastante duras siempre (aunque ha tenido temporadas mejores y noches hasta buenas).  Siempre hemos puesto por delante sus necesidades, las nuestras han quedado relegadas a un segundo plano. Creo que es lo normal, con un bebé.
Puedes echar un vistazo a cómo conseguí acabar descansando, a pesar de la alta demanda en este post
Superé el tema del cansancio físico, que es algo que siempre he llevado bastante bien.
A día de hoy, seguimos haciendo colecho, y dando teta a demanda. La demanda de teta no se ha reducido, más bien todo lo contrario, cuando estoy con él siempre quiere su teta, no me puedo sentar, porque entonces se le enciende una lucecita de disponibilidad e inmediatamente viene a tomar teta. Las situaciones, en publico, a veces se me hacen un poco incomodas, porque cuando quiere teta la quiere ya, me baja la camiseta, se enfada,… lo grita. Yo, lógicamente, lo entiendo, pero la gente que está alrededor no. Por lo que es un poco difícil de manejar.
Si hacemos algún plan con amigos, o familia, resulta complicado, porque él quiere su pechete a todas horas…
A todo eso uno que mama con tanta intensidad que creo que los pechos están más sensibles, incluso, que cuando nació, y quiere más y más.
A veces también pienso que la teta ha sido un obstáculo para el papi. No para el peque. Sé que en ningún caso lo es para los niños, al contrario. Pero el papá,  creo, que, a veces, siente impotencia de no poder calmar, y un poco de frustración. Muchas veces le da miedo quedarse con el niño a solas porque no se ve capaz, y se ve en segundo plano.
Físicamente me encuentro perfecta, aúnque es verdad que he perdido unos cuantos kilos respecto a antes del embarazo. Pero supongo que toda esa energía que absorve tiene que canalizarse por algún sitio.


Llegados a este punto, he intentado hacer alguna modificación en nuestras rutinas lo más respetuosa posible…  
No ofrecer, no negar… en teoría, la clave para un destete respetuoso, en mi caso no ha tenido ningún tipo de repercusión en el número de tomas, ni en la cantidad. Hace mucho que no ofrezco, pero él siempre pide, y pide y pide…
También he intentado hacerle entender que el pechete de mamá tenía que descansar un poco… pero no atiende a razones de ningún tipo.

Si alguna vez me he negado a dar teta, entra en un estado de rabia y nerviosismo fuera de lo imaginable. Hasta el punto que acabo sucumbiendo a la petición

Ahora, ¿Qué se supone que debo hacer?  

Me encuentro en un dilema interno muy grande, siempre he creído en una crianza respetuosa, siempre he puesto sus necesidades en primer lugar, por encima de cualquier cosa…
Me encanta verlo en su pechete, relajado, a gusto, tranquilo… Pero, por otro lado, se nos hace ya taaan cuesta arriba en casa, algunas situaciones diarias se vuelven tan complicadas, el desgaste ya es tan grande, que no sé en qué punto estaría el equilibrio. Sobre todo porque creo que para él la teta es tan vital que no sé como lo afrontaríamos. (Hablo en plural, porque para mí también sería igual de duro).

Releyendo el post parece un poco drama todo, támpoco quiero que se vea así, yo núnca lo he vivido así, siempre he tomado todas las situaciones con mucho humor y amor. La lactancia, para mí, ha sido genial.  Ser AD NO es negativo, es un bebé intenso, pero también lo es en alegría, en cariño hacia las personas que tiene alrededor, en vivir cada cosa que ocurre… Lo cual me encanta y adoro.

Estas semanas os iré contando como evoluciona la historia. De momento este post en modo deshaogo ya me ha servido, al menos, para eso, para deshaogarme, y si eres una mami en una situación similar quizá te sirva para sentirte un poquito comprendida. Creo que los consejos, desde fuera, son complicados. Haré lo que me dicte el corazón, lo que me diga mi instito. Probablemente no será una decisión fácil, pero las cosas importantes núnca lo son.





¿Y tu? ¿Dónde encontraste el equilibrio con tu bebé de alta demanda?


Si te ha gustado el post COMPÁRTELO, ES LA MEJOR MANERA DE EXPRESARLO





  

viernes, 27 de febrero de 2015

8 RAZONES POR LAS QUE ODIO IR AL PEDIATRA




Lo primero, decir que me ha costado mucho escribir este post, sabía lo que quería decir pero no sabía como expresarme sin generalizar, sin que nadie que sea profesional se ofenda innecesariamente, sin resultar criticona... De modo que quiero dejar claro, antes de nada, que soy consciente de que hay muy buenos profesionales en pediatría y me consta, profesionales que se dejan la piel, y que se implican, simplemente quiero deshaogarme con los casos particulares que yo personalmente me he encontrado.

Quizá, lo mejor sería empezar por exponer lo que yo espero cuando voy a la consulta del pediatra con mi pequeño, tal vez, una vez queden claras mis expectativas, se entiendan mejor las razones de mi descontento.

¿como me gustaría que fuesen las consultas con el pediatra?

Cuando voy a la consulta del pediatra (he de decir que he probado con 5 pediatras) me gustaría encontrarme a un profesional que me aconseje lo mejor para mi hijo, que se preocupe por el pequeño, que le trate con cariño, y que cuando haga sus exploraciones tenga paciencia para evitar que se ponga demasiado nervioso, que le trate como a una persona, y no como un numero dentro de una estadística. Me gustaría que mi pediatra estuviese orgulloso de nosotros, de que el peque siguiese tomando pecho, lo mejor para él. De que hubiéremos superado con éxito los primeros meses, con todas las dificultades que conllevan y de que hayamos establecido una lactancia sólida y duradera, me gustaría que estuviera orgulloso de que el bebé tenga todo el contacto que necesita con su mami para dormir. Me gustaría que estuviese informado y me aconsejase lo mejor para empezar a introducir alimentos a mi peque. Me gustaría que me diese seguridad en las decisiones que tomo para darle lo mejor a mi hijo. Me gustaría poder preguntarle todas mis dudas sobre lactancia, que me asesorara para que pudiésemos llevarla lo mejor posible, sobre pautas para que empiece a comer solidos naturalmente, que si me pongo enferma sepa qué medicamentos son compatibles con la lactancia. Me gustaría que cuando le consulte por algo que noto al pequeño, se tomase su tiempo para examinarle y pidiese las pruebas que sean necesarias para buscar el problema.

No es normal que odie ir al pediatra, no debería ser así. ¿Por qué he llegado a este punto? Creo que si analizo todas las causas que me han generado esta tensión con los pediatras me podréis entender.

Estas son las 8 razones por las que odio ir al pediatra:


1-ME DA LA IMPRESIÓN QUE SÉ MÁS DE LACTANCIA QUE MI PEDIATRA: No concibo como a día de hoy, siguen recomendado el pecho cada tres horas, durante diez minutos, y por sistema una ayudita de un bibe de 90 ml a continuación. ¿En serio? ¿Qué lactancia va a tener éxito de esta manera?. Es por todos conocido, que lo mejor para un bebé es que tome la leche de su madre, y si es posible que la tome cuanto más tiempo,
mejor. ¿Por qué no saben esto los pediatras que me he encontrado?. Si me hubiese guiado por los consejos de mi pediatra hubiese arruinado la lactancia antes de los 4 meses.

2-TENGO QUE MENTIR A MI PEDIATRA. Sí, así, como suena, tengo que decirle lo que quiere escuchar, pero es curioso, que al principio me preguntaba si le había dado los bibes como me había prescrito y le mentía, y lo llamativo es que él se quedaba tan contento, entonces ya no había mayor problema con el peso del peque.

3-ME DA VERGÜENZA Y HASTA TEMOR DECIRLE QUE COLECHAMOS CON EL PEQUE: Debería sentirme orgullosa de ello, pero no puedo decírselo. Me tacharía de mala madre, de que lo estoy mal acostumbrando. Y como me dijo una vez, "a los niños hay que educarlos desde pequeños, si llora, que llore, que si no no te va a dejar descansar nunca". 

4-TEMO A LA BÁSCULA: Cada vez que tengo que ir al pediatra con el niño, voy super preocupada pensando en cuanto pesará el niño. Da igual que el peque esté sano, este feliz, contento, que se le vea saludable de peso, y hasta gordito. Me sacan la estadística y como no llega a la media, lo estás desnutriendo, te hace sentir la peor madre, aquella en la que prevalece un interés oculto y siniestro por dar teta y no se preocupa por la salud del bebé.

5-ME RIÑE: Sí, no me trata como madre y adulta que soy, me trata como si fuese idiota. Soy madre primeriza pero no soy tonta. Me riñe como a una niña pequeña, en muchos casos, y esto me lo he encontrado no sólo en un pediatra, EN TODOS.

6-EXAMINAN AL PEQUE COMO ACTO MECÁNICO: Igual que el carnicero que está en la carnicería y le mandan filetear una pieza de carne. A veces tengo esa impresión. Le pase lo que le pase al niño, siempre proceden igual. Me dicen "Desvístalo"; una vez desnudito, le da unos toquecitos en la barriga, mira los ojos, los oídos, la garganta.... y todo en menos de un minuto, más rápido que una parada en boxes. A veces le mete el palito en la garganta una décima de segundo (que es imposible que haya visto nada en ese microsegundo, pienso yo para mí) y dice... "¡¡listo!! Nada, paracetamol para la fiebre y desfilando". Me voy de allí con una sensación de que he ido para nada....

7- SIENTO QUE TIENE DESCONOCIMIENTO EN CIERTOS TEMAS: Por ejemplo, la alimentación complementaria. Recuerdo que le comenté que le estaba dando sólidos, cuando el peque tenía 7 meses más o menos, (he de decir que mi peque se interesaba por la comida, y se mantenía recto sentado perfectamente).  Me miró fijamente y me dijo "vamos a evitar riesgos innecesarios por favor... Hasta los 12 meses es mejor que tome papillas, eso sí, se las podemos ir dando cada vez menos chafadas". Recuerdo que me sentí hasta mal, incluso dejé unos días de darle sólidos, por la inseguridad que me produjo su comentario y el tono con el que me lo dijo.

8-FALTA DE SENSIBILIDAD CON EL PEQUE, ESTÁ USTED MANIPULANDO UN NIÑO: No hay que olvidar que son niños, que están con extraños, y que se pueden poner nerviosos. A veces me gustaría un poquito más de tacto. No hace falta explorar al niño llorando como un descosido, se agradece que le dedique 10 segundos a hacerle un gesto de cariño y tranquilizarle para que no siga llorando hasta que salgamos de la consulta.
En este punto tengo que decir que todo lo que me he encontrado no ha sido igual. Algunos pediatras le han mirado de manera muy cariñosa.


En definitiva, cuando voy al pediatra me siento juzgada, siento que él va por un camino y yo por otro, no resuelve la mayoría de las dudas que tengo como madre, de las cuales tengo que buscar información por mi cuenta, e incluso, a veces, me hace sentir "bicho raro".

Para mí este escribir este post ha supuesto un desahogo, pero no quiero generalizar, ni muchísimo menos. Sé que tenemos muy buenos profesionales y por supuesto en ningún caso es una crítica generalizada.

Por cierto, hoy mi peque cumple 18 meses, ya es un pequeño hombrecito. ¿adivinais donde tenemos que ir hoy? Efectivamente; a la consulta del pediatra (y además toca vacuna :( )

¿a alguien más le ha ocurrido esto con su pediatra? ¿Qué experiencias tenéis con vuestros pediatras? 




















miércoles, 11 de febrero de 2015

10 OBSTÁCULOS EN LA LACTANCIA MATERNA QUE NO DEBEN HACERTE TIRAR LA TOALLA




Cuando tuve a mi peque tenía claro que quería darle pecho, sabía que era lo mejor, pero no estaba tan informada como estoy ahora.
Todo me pilló con un gran desconocimiento, y a punto estuve de arruinar la lactancia por falta de información, dejandome llevar por lo que me decían unos y otros.
A día de hoy mi peque tiene 17 meses,  sigue tomando pecho, y le encanta. Seguiremos hasta que los dos queramos.
Si echo la vista atrás, siento que he tenido que ir sorteando un montón de obstáculos, hasta llegar al punto que estamos.
Voy a enumeraros todos los posibles obstáculos que pueden arruinar vuestra lactancia, o cuanto menos dificultarla de manera voluntaria, (es evidente que hay causas de fuerza mayor por las que se tiene que interrumpir.), así, al menos, los tendréis identificados y  cuando lleguéis a ellos saltará la luz roja de vuestra cabeza (y os dirá "mami peligro, mami peligro").

1. MATRONAS QUE INCITAN A BIBES: Creo que, por suerte, va habiendo cada más conciencia de la importancia de los primeros instantes del bebé en el mundo exterior. Es muy importante el "piel con piel" con la mami, ponerle rápidamente al pecho, y que siga esa conexión que tenían ambos en la barriguita de mamá. Es fundamental que los primeros días el bebé se ponga al pecho muy frecuentemente para estimular la subida de la leche.

2. DOLOR, GRIETAS: Los primeros días la lactancia nos puede traer de cabeza si no hay un buen agarre, si se nos forman grietas, que se junta con el dolor propio de la contracción del útero después del parto (estimulado cuando se engancha el bebé al pecho). Antes de sucumbir al dolor recomiendo buscar un grupo de asesoramiento. Practicamente en todas las ciudades hay grupos de ayuda a la lactancia en los que pueden ver como se engancha el bebé, si succiona adecuadamente, si tiene frenillo, incluso si estás desesperada suelen tener teléfonos de ayuda a los que llamar desde tu propia casa. Si no encuentras ningún grupo de apoyo en tu ciudad, quizá podáis pedir ayuda a vuestra matrona.

3. CHUPETES: Creo que al menos, durante el primer mes de vida del bebé, se deberían evitar para que aprenda a succionar correctamente, ya que la succión del chupete es diferente y le podría confundir, si se puede evitar mejor.

4. LOS DICHOSOS PERCENTILES: Si el niño coge peso, está sano, saludable, contento, vivaz. NO conviene obsesionarse con los percentiles dichosos. Cada niño irá cogiendo peso a un ritmo y hay que mirar su propia línea más que comparar con el percentil.

5. LOS RELOJES: Para que la lactancia tenga éxito no puedes estar pendiente del reloj. Si tu bebé ha tomado pecho hace 10 minutos y vuelve a querer pecho, no importa. No le raciones el pecho. Ten en cuenta que puede querer consuelo, mimos, calor, ayuda para dormirse y relajarse... Los primeros meses hay que tener en cuenta que somos las madres las que debemos adaptarnos al horario del niño, es un ser que nos necesita, y el vínculo de amor más fuerte que tiene con su madre es el pecho, no le prives de ese vínculo.
Tampoco hagas caso a recomendaciones externas de  que la toma dura 10 minutos de un pecho hasta que se vacía y otros 10 en el otro. La toma dura lo que el bebé quiera que dure. (Aunque sea mucho.)

6. PEDIATRAS QUE RECETAN BIBERONES CADA 3 HORAS Y QUE SE SOPRENDEN DE LO NATURAL: Mi pediatra me hizo una receta con la cantidad de biberón que le debía dar cada 3 horas, por la noche cada 4 y a los 3 meses cada 6 horas (en la noche). Si el bebé está algo bajo de peso, lo correcto sería ofrecerle pecho más a menudo, para aumentar la producción. El pecho produce en función de lo que el bebé mamá, cuanto más mame más producirá. Con ese "refuerzo", como ellos lo llaman, la lactancia irá desapareciendo en el tiempo. Este bache es de los más grandes a superar, porque es un profesional el que te lo está diciendo "teóricamente" y cuesta mucho no hacerles caso, incluso, hay muchas madres que salen llorando de consultas, por no hablar del pánico que se les genera a las madres a las básculas, y la obsesión con los pesos. Cuando alguna mami se encuentre en esta situación sólo le recomendaría que SIGA SU INSTINTO DE MADRE.
Cuando pasas todos esos baches y estableces una lactancia duradera, vas al pediatra y a menudo te mira como un bicho raro cuando dices que el bebé sigue tomando pecho (a mi incluso me llegaron a preguntar si yo era vegetariana o seguí algún tipo de corriente natural...).
¡Sí SEÑOR PEDIATRA! ¡SIGUE TOMANDO PECHO!, QUE ES LO NATURAL, Y LO SEGUIRÁ HACIENDO HASTA QUE LOS DOS QUERAMOS, QUE TAMBIÉN ES LO NATURAL.

7. EL SUEÑO:  A veces, sobre todo cuando los niños duermen mal, es decir en un porcentaje alto de casos, (entre ellos el nuestro), lo achacamos a la teta. Incluso, si por tu desesperación, le comentas el tema del sueño al pediatra te dirá que le des un biberón de cereales antes de dormir para que "aguante" más rato. El peque tiene en su naturaleza un instinto de supervivencia y reclama el pecho por la noche, para sentir que su madre sigue ahí, para ayudarle a seguir con su ciclo de sueño y para alimentarse lo necesario. Las noches son claves para regular la producción y si tu hijo lo demanda, no es que sea caprichoso, es que lo está necesitando para cubrir una necesidad. Es duro, muy duro, pero no porque pases al bibe o dejes de dar pecho vas a conseguir que tu bebé duerma mejor.
( El tema del sueño es muy controvertido y merece un post a parte).

8.EL TRABAJO: Cuando nos llega la hora de reincorporarnos al trabajo pensamos que si no estamos cerca del bebé todo el tiempo será muy complicado mantener la lactancia, sobre todo cuando son jornadas largas. El extres por esta nueva situación lejos del bebé, los nervios de los primeros días pueden hacer que todo parezca cuesta arriba, pero vereis como es cuestión de tiempo el adaptaros y con voluntad es perfectamente posible trabajar y mantener una lactancia prolongada incluso. Os cuento cómo aquí


9. EL ENTORNO: Según pasan los meses y mi peque va siendo más mayor me siento más juzgada por un entorno que ve mal, (si, si mal), que el bebé con 17 meses siga tomando teta. Hay gente en la familia que cada vez que me ve me pregunta, ¿pero le sigues dando teta con lo mayor que es? si ya no sacará nada... o comentarios del tipo... ¿le vas a dar teta hasta que haga la comunión?.  Si si, tal cual te lo espetan. Por favor, que esas miradas críticas no os hagan abandonar.

10. ENFERMEDADES/ALERGIAS: Hay veces que con cualquier dificultad de salud que tengamos el miedo nos puede hacer abandonar rápidamente antes de informarnos si es posible dar el pecho, recomendaría buscar la compatibilidad de lo que nos receten. Os dejo un enlace de e-lactancia donde podéis consultar la compatibilidad de la lactancia casi con cualquier medicamento. No tengáis miedo a comentarle a vuestro médico que estáis dando pecho, porque hay tratamientos que se pueden sustituir por otros compatibles con la lactancia.
También puede ocurrir que los peques muestran incomodez/ intolerancia a la leche de la madre. Antes de retirar el pecho habría que buscar el motivo, tal vez sea una alergia a la proteína de la vaca, la madre puede hacer una dieta en la que elimine dicha proteína y observar la reacción del bebé.
Puede ocurrir que el bebé no mame bien porque tenga frenillo, en las asociaciones de lactancia lo pueden observar y asesoraros
Se pueden dar mastitis, en este artículo de guiadelactanciamaterna os explica muy bien qué es, causas, soluciones.


Como veis no son pocos los obstáculos que tenemos que superar, así que desde aquí, espero que pueda ayudar a alguien a identificarlos y a poder superarlos, creo que yo me he topado con la mayoría de ellos. Algunos son fáciles de esquivar y otros no tanto.
 


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Y vosotras ¿os habéis encontrado algún obstáculo para continuar con la lactancia materna?
















viernes, 16 de enero de 2015

¿Qué es PEQUEfelicidad?

La PEQUEfelicidad sí existe

Este blog nace con la idea de quedar reflejado todas las pequeñas grandes cosas que hago con mi peque.

En el fondo me inquieta pensar que no pueda recordar y ser consciente de todo lo que hemos vivido juntos. Mi peque tiene ahora 16 meses. Y sin duda verlo crecer está siendo la experiencia más gratificante de mi vida. Me presento. Soy Marta, tengo 28 años y soy madre primeriza y trabajadora, aúnque no tengo todo el tiempo que me gustaría para disfrutar de él, como seguramente les pase a muchas mamis, el tiempo que tenemos tratamos de exprimirlo al máximo. El término crianza con apego no me gusta demasiado, aúnque creo que tal y como se entiende lo práctico, más bien creo en una crianza personalizada y adaptada a cada bebé y a cada familia, creo que todas las madres que quieren a sus hijos los crian con apego, cada familia es un universo diferente con circunstancias propias y cada bebé es único. Doy pecho, hago colecho y he porteado, aúnque no todo lo que me hubiese gustado, o más bien lo que a mi bebe le hubiese gustado, por problemas físicos. Pero no por eso creo que críe a mi hijo con más o menos apego que alguien que no tenga esas practicas con su hijo. Seguramente todas las mamis sepan de qué hablo cuando digo que desde el momento que ves el positivo en el test de embarazo tu vida cambia completamente. Y no sólo tu vida, tu misma, tu escala de prioridades, valores...


Mi peque desde que nació ha sido un bebe muy "intenso", de alta demanda, un bebe muy de contacto constante con su madre, (pero eso lo contaré en otro post con más detalle). A pesar de todo eso, me aporta momentos tan mágicos, que hacen que todo el esfuerzo merezca la pena. Momentos de plenitud, de felicidad absoluta, una felicidad que sólo te puede aportar las pequeñas cosas del día a día de un hij@. Carcajadas adictivas, jugar con él en la bañera , mirarle mientras duerme, llamarte mamá por primera vez, sus primeros pasitos, verle hacer "tostitas", las primeras veces que señala algo, en fin... cada cosa nueva que hace es motivo de la más absoluta felicidad. 
 

A veces, cuando llego a casa después de un día de trabajo en el que nada parece ir bien, lo veo, y todo cambia, todo se percibe de otra manera, sacas fuerzas de flaqueza, y te vienes literalmente arriba. Es una sensación que no puedes conseguir de ninguna otra manera y algo que solo puede entenderse si eres mamá. Parece que mi peque llevase toda la vida conmigo y me parece que fue en la prehistoria cuando eramos dos y podía pasarme una tarde en el sofá vagueando, o salir de noche y dormir el domingo hasta las 12...
Pero, sin duda, nada de eso me llena con el mismo tipo de felicidad que me produce mi peque, esos pequeños placeres, que es cierto, a veces añoro, no los disfruto igual, ahora mi vida es otra, mi felicidad es otra.

Porque a veces la felicidad está en las pequeñas cosas, y porque es increíble como alguien tan pequeño puede aportar una felicidad tan grande. Esa es mi PEQUEFELICIDAD.
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