Llevo unos días en los que una idea me ronda por la cabeza
inevitablemente. Mi peque está a punto
de cumplir dos añitos, y no puedo quitarme de la cabeza el tema de destetarle. Hasta
hace unas semanas, ni tan siquiera me lo había planteado, simplemente pensaba en un destete natural y progresivo, pero su alta demanda
está acabando conmigo. Siempre he pensado que la lactancia es cosa de dos (mamá
y bebé), y que en el momento que uno de los dos no estuviese a gusto sería el
momento de acabar con ella. Una cosa es pensarlo, y otra cosa es hacerlo. Y es que me parte el alma ver lo que supone para él negarle su pechete.
No me gustaría estar todo el artículo justificándome, seguramente,
me lloverán críticas por escribir esto, soy de las personas que piensa que para
criticar algo de una persona, primero deberías haber estado en el pellejo de esa
persona, y haber recorrido su camino con sus zapatos.
Dicho esto, os voy a contar, un poco, como he llegado hasta
este punto y como me siento.
Mi bebé es un niño de alta demanda, un niño intenso para
todo, que absorve absolutamente todo mi tiempo y mi energía. Desde que nació, su
refugio fue la teta, prácticamente, las 24 horas del día. Los primeros meses
fueron un auténtico caos, no tenía tiempo ni para cosas tan básicas como puede
ser darte una ducha, o comer…
Poquito a poco nos fuimos adaptando. Las noches han sido
bastante duras siempre (aunque ha tenido temporadas mejores y noches hasta
buenas). Siempre hemos puesto por
delante sus necesidades, las nuestras han quedado relegadas a un segundo plano.
Creo que es lo normal, con un bebé.
Puedes echar un vistazo a cómo
conseguí acabar descansando, a pesar de la alta demanda en este post.
Superé el
tema del cansancio físico, que es algo que siempre he llevado bastante bien.
A día de hoy, seguimos haciendo colecho, y dando teta a
demanda. La demanda de teta no se ha reducido, más bien todo lo contrario,
cuando estoy con él siempre quiere su teta, no me puedo sentar, porque entonces
se le enciende una lucecita de disponibilidad e inmediatamente viene a tomar
teta. Las situaciones, en publico, a veces se me hacen un poco incomodas,
porque cuando quiere teta la quiere ya, me baja la camiseta, se enfada,… lo
grita. Yo, lógicamente, lo entiendo, pero la gente que está alrededor no. Por
lo que es un poco difícil de manejar.
Si hacemos algún plan con amigos, o familia, resulta
complicado, porque él quiere su pechete a todas horas…
A todo eso uno que mama con tanta intensidad que creo que
los pechos están más sensibles, incluso, que cuando nació, y quiere más y más.
A veces también pienso que la teta ha sido un obstáculo para
el papi. No para el peque. Sé que en ningún caso lo es para los niños, al contrario. Pero el
papá, creo, que, a veces, siente
impotencia de no poder calmar, y un poco de frustración. Muchas veces le da
miedo quedarse con el niño a solas porque no se ve capaz, y se ve en segundo plano.
Físicamente me encuentro perfecta, aúnque es verdad que he
perdido unos cuantos kilos respecto a antes del embarazo. Pero supongo que toda
esa energía que absorve tiene que canalizarse por algún sitio.
Llegados a este punto, he intentado hacer alguna modificación
en nuestras rutinas lo más respetuosa posible…
No ofrecer, no negar… en teoría,
la clave para un destete respetuoso, en mi caso no ha tenido ningún tipo de
repercusión en el número de tomas, ni en la cantidad. Hace mucho que no
ofrezco, pero él siempre pide, y pide y pide…
También he intentado hacerle entender que el pechete de mamá
tenía que descansar un poco… pero no atiende a razones de ningún tipo.
Si alguna vez me he negado a dar teta, entra en un estado de
rabia y nerviosismo fuera de lo imaginable. Hasta el punto que acabo
sucumbiendo a la petición
Ahora, ¿Qué se supone que debo hacer?
Me encuentro en un dilema interno muy grande, siempre he creído
en una crianza respetuosa, siempre he puesto sus necesidades en primer lugar, por
encima de cualquier cosa…
Me encanta verlo en su pechete, relajado, a gusto, tranquilo…
Pero, por otro lado, se nos hace ya taaan cuesta arriba en casa, algunas
situaciones diarias se vuelven tan complicadas, el desgaste ya es tan grande, que
no sé en qué punto estaría el equilibrio. Sobre todo porque creo que para él la teta es tan vital que no sé como lo afrontaríamos. (Hablo en plural, porque para mí también sería igual de duro).
Releyendo el post parece un poco drama todo, támpoco quiero
que se vea así, yo núnca lo he vivido así, siempre he tomado todas las
situaciones con mucho humor y amor. La lactancia, para mí, ha sido genial. Ser AD NO es negativo, es un bebé intenso, pero también lo es en alegría, en
cariño hacia las personas que tiene alrededor, en vivir cada cosa que ocurre…
Lo cual me encanta y adoro.
Estas semanas os iré contando como evoluciona la historia. De momento este post en modo deshaogo ya me ha servido, al menos, para eso, para deshaogarme, y si eres una mami en una situación similar quizá te sirva para sentirte un poquito comprendida. Creo que los consejos, desde fuera, son complicados. Haré lo que me dicte el
corazón, lo que me diga mi instito. Probablemente no será una decisión fácil,
pero las cosas importantes núnca lo son.
¿Y tu? ¿Dónde encontraste el equilibrio con tu bebé de alta
demanda?
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