lunes, 6 de junio de 2016

CLAVES Y MOTIVOS PARA NO INTERRUMPIR A UN NIÑO





¿Por qué no debes interrumpir a un niño que está concentrado jugando o trabajando? ¿Cuándo puedes interrumpir? ¿Y qué hay de la interrupción en caso de conflictos? Estas son algunas de las preguntas que vamos a resolver hoy. "No interrumpir" es una de las cuestiones con un peso fundamental en la filosofía Montessori. Es clave para conseguir niños seguros y autónomos ¿Quieres saber por qué?





Una vez que eres madre se despierta en tí una especie de sensor protector que te acompañará el resto de tu vida. Es un sensor que nos cuesta mucho regular, porque con frecuencia no sabemos poner el límite.
A toda costa queremos proteger, guiar, encaminar, y alentar a nuestros hijos. Siempre fuera de todo riesgo, error o peligro por pequeño que sea.

Te voy a traducir para que todos nos entendamos mejor. Vamos a ponernos en situación:

El niño está jugando con unas fichas de construcción y en vez de construir comienza a dejarlas en las esquinas de la habitación.  En ese momento, ya no le das tiempo ni a que se explique, ni a que pestañeé. ¡Oye "Pepito"! ¡Que así no se juega! (que es una frase que me hace mucha gracia. ¿Es que hay una forma oficial de jugar?) ¡Mira!, que te voy a enseñar. Te dispones a hacer una torre que ni el mejor constructor del mundo mundial, cuando, para tu sorpresa, el niño está ya a la otra punta de la casa.




"Este niño es que va a su bola, no hace caso de nada". Esos son los pensamientos típicos de madres que vienen después.

¿No hace caso? Realmente él tenía todo un plan trazado poniendo fichas en las esquinas. Se disponía a aprender cómo era un cuadrado con sus fichas de construcción pero ¡LE HAS INTERRUMPIDO!

Te lo pongo en mayúsculas porque es algo que nos cuesta asimilar, y con frecuencia, lo hacemos sin darnos cuenta. Nuestras intenciones son buenas, pero nada productivas.

Y hablo de juego y trabajo porque para el niño el único trabajo debería  ser jugar. A través de la experimentación, aprende cómo funciona el mundo y la estructura social.
Lo que para nosotros es trabajo para el niño es juego, es reto, es superación, es aprendizaje.



¿Cómo sé cuándo NO le debo interrumpir?

Bueno esto es muy fácil. Según comentaba la propia María Montessori:


EL ÉXITO DE UN EDUCADOR ES PODER DECIR "AHORA LOS NIÑOS TRABAJAN COMO SI YO NO ESTUVIERA"




La clave está en observar a los niños sin juicios. De forma objetiva y aprender a ver cuándo empieza su "periodo de concentración".

Con frecuencia me encuentro comentarios de mamás que comentan que su hijo no se concentra realmente en nada, que lo único que hace es tirarlo todo. Pues bien, realmente el niño no ha encontrado NADA que realmente le atraiga. Hay que tener en cuenta que los "periodos de concentración" van surgiendo y aumentando a medida que el niño crece.
No puedes pretender que un niño de 15 meses realice durante una hora una actividad porque esto iría "contra natura".



Cuando, finalmente, un niño se concentra en una actividad es como si esa actividad se iluminase y su alrededor permaneciese en penumbra. Todo su ser está volcado en la actividad, con sus cinco sentidos en alerta máxima para absorber y crear las conexiones que conforman el aprendizaje.

Esta concentración es frágil y muy delicada, cualquier cosa puede romperla e interrumpir este proceso de aprendizaje. Un "muy bien", una mirada demasiado observadora, un aplauso, una persona que camina por delante del niño, un "déjame que te diga cómo se hace".




Si el ambiente del niño está adecuadamente preparado y adaptado el niño no va a necesitar que le digas cómo se hace. Él aprenderá a través de ensayo y error.  Eso es lo mejor de todo. El enorme goce y sentimiento de autorrealización que experimentará el niño cuando al fin lo consiga por sí mismo. Este sentimiento le alentará para continuar superando dificultades y seguir aprendiendo de forma natural.


Si aprendes a observar a tu hijo sin juicios, será muy fácil que reconozcas cuando algo realmente le atrae y empieza su "periodo de concentración".




Por el contrario ¿Cómo sé cuándo le debo interrumpir?


Cuando un niño deambula de un lado para otro sin un interés concreto, cuando el niño coge un material y comienza a tratarlo mal, cuando no se centra en nada concreto...
En esos periodos por supuesto que hay que tratar de atraer al niño, interrumpirle y tratar de captar su atención para enfocarla en algo positivo.
Canciones, poesías, rimas, cambios de actividad, cambios de entorno... Cuando la cosa se pone complicada a veces un cambio de escenario puede ser clave.
Que interrumpamos, que tratemos de captar la atención del niño, o alejarle de propósitos dudosos no quiere decir que le gritemos, que ejerzamos un autoritarismo.
Se trata de tratar de atraer al niño a través de nuestra bondad, del respeto, de la alegría...
Para que la tiranía y el orgullo no nos invada es importante tener un sólido equilibrio interior y ser la mejor faceta de nosotros mismos.
Vas a encontrar algunos consejos en estos post: MINDFULNESS,  MOVIMIENTO SLOW, Y NUESTRO EJEMPLO COMO FORMA DE APRENDIZAJE
Proximamente en el blog iré publicando algunos post con consejos que a mi me están ayudando para realizar este cambio interno para mejorar mi crianza.




¿Qué razones hay para no interrumpir al niño en sus "periodos de concentración"?



1- El interés del niño no se concentra realmente en el juego o en el trabajo, si no en superar dificultades. Si el educador las supera por su cuenta, el juego o trabajo pierde todo el interés. 

2- Cuando interrumpimos un trabajo o juego, el niño va perdiendo motivación a superar dificultades. 
Porque alguien siempre le dice cómo hacerlo o lo hace por él. Por tanto cuando el niño tenga que enfrentarse a una nueva dificultad en un futuro, es posible que se frustre con facilidad y ni tan siquiera lo intente. Si tu hijo dice demasiado la palabra "no puedo" te recomiendo que leas este enlace: qué hacer cuando un niño dice "no puedo" demasiado.

3- Cuando interrumpimos el trabajo o juego de un niño puede que este pierda la única oportunidad que tendría de aprender algo de forma natural en su periodo sensible. Es posible que pueda realizar este aprendizaje posteriormente pero será algo forzado, que le costará más.

4- Interrumpir a un niño es una zancadilla a la conquista de su independencia. Si el niño se acostumbra a ser interrumpido e intervenido en cada paso que da, se hará dependiente de nuestras palabras, de nuestros consejos. "¿Se juega así?"" ¿Se dibuja así?" Son preguntas que nos delatan que estamos ante un niño frecuentemente interrumpido en su trabajo.


Cuando un niño se siente seguro de sí mimo deja de buscar la aprobación en cada paso que da.
María Montessori



¿Y qué hay de la interrupción en caso de conflictos?


Bueno, esto es el "padre nuestro de cada día" en los parques. Continuamente hay mamás al lado del tobogán "Oye Pepito, deja al niño subir, que estaba él primero" "No le cojas al niño la moto" 

A veces ni tan siquiera hay conflicto, pero nos adelantemos. No dejamos que los niños tengan la oportunidad de resolver. El ejemplo del parque es delicado, posiblemente no sea el mejor, porque he visto auténticas batallas campales entre madres a consecuencia de este tema.
Es posible que si un niño no está acostumbrado a tener libertad en su día a día la idea de NO INTERRUMPIR no sea buena.

Cuando un niño tiene unos límites claros y una libertad en su día a día, poco a poco va aprendiendo a gestionar situaciones por sí mismo. Entre ellas también los conflictos.
Si el conflicto se llega a producir soy más partidaria de enmendar el error que de ir a pedir "perdón". El perdón es una palabra, y las palabras se las lleva el viento. El niño no aprende a través del "perdón". Sí aprende si ve las consecuencias y trata de solucionar lo que ha producido con sus actos. Un truquillo que viene bien es llevar tiritas y poner tiritas en el empujón, en el daño. Es una forma de que el niño vea que está enmendando el error y que su conducta ha producido ese daño.

Tal vez te ayuden estos consejos: Mi hijo pega ¿ Por qué y cómo actuar?






No hay autodisciplina sin límites claros



En casa, una de las normas que tenemos es

"NO NOS INTERRUMPIMOS CUANDO ESTAMOS TRABAJANDO EN ALGO"

Para poner límites coherentes y respetuosos al niño que nos coloquen a todos al mismo nivel este límite es mutuo. Es decir, ni el niño nos debe interrumpir a nosotros, ni nosotros a él.
Una vez más el ejemplo como forma de aprendizaje actúa.

Si quieres saber más sobre LIBERTAD Y LÍMITES SEGÚN MONTESSORI te recomiendo que pinches en el enlace.


Esto es la teoría, sé que la práctica es difícil. A mi me cuesta un montón, y cada día cometo errores. Darnos cuenta de ellos nos ayuda a mejorar y crecer como madres y padres. 
Mi peque es pura explosión de energía. Otros niños a su lado parecen unos tranquilotes.
A veces me frustro, me confundo, me desespero incluso y ese sentimiento de "no lo estoy haciendo bien" me invade. Noto que mi estado de ánimo le afecta, que cuando voy con prisas interrumpo...
Pero también veo eso momentos de concentración desde la tranquilidad, desde la serenidad. Cuando le veo concentrado con sus cilindros, o alineando piedras... Siento una enorme satisfacción. Esos momentos no tienen comparación con nada. Si aprendemos a verlos y valorarlos tendremos unos instantes de felicidad irrepetibles.
Equivocarse es ser humanos, los niños se equivocan y aprenden, los adultos también. No hay madres perfectas, pero sí madres humanas, bondadosas, sensibles, respetuosas...

Seamos nuestro mejor "YO" con nuestros hijos.





¿Qué opinas sobre la importancia de no interrumpir en Montessori? ¿Qué dificultades encuentras?
Te animo a que comentes. Se que hay muchas personitas detrás de la pantalla. Confieso que antes de escribir en el blog era de las tuyas. Nunca comentaba nada, pero me he dado cuenta que los comentarios enriquecen a todos, ayudan, desahogan. Y sobre todo, ahora que escribo un blog te cuento que alientan mucho a la persona que escribe y dedica sus horas "a dar" a los demás.
Comenta, siéntete libre en este espacio, no tengas vergüenza, o miedo... Esto es un espacio abierto. Los comentarios no están sometidos a restricciones. Tu aportación, tu duda, tu observación, incluso tu crítica, seguro que nos ayuda a todos. GRACIAS POR COMENTAR




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13 comentarios:

  1. Me encantó, yo ya lo intuía, ahora debo entrenar al resto de la familia para que no interrumpa a mi bb.

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  2. Gracias por este post. Desde que me introduje en la filosofía Montessori soy mucho más consciente de los momentos de concentración de mis hijos y trato de respetarlos sin interrumpir. Pero el momento parque sí que es delicado...si es tu hijo el que no deja subirse a otro al tobogán y esperas a ver cómo lo resuelven...tienes la mirada inquisidora de la otra madre esperando a que le digas algo a tu hijo. Y si es el tuyo el "sufridor" y otro niño no le deja montar....ayyyyyy....a veces hasta yo misma le digo al otro niño que hay que dejar pasar....uf...me resulta dificilísimo!

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    1. Lo del parque es verdad que es delicado. Entran muchos tipos de crianzas en juego, mentalidades diferentes... Por eso anoté que no era el mejor ejemplo, pero al fin y al cabo la sociedad es un poco así. Si queremos cambiar miradas debemos empezar por cambiar nosotros mismos

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  3. Lo mas difícil que veo es lo que dice Karina, hacer entender al resto de la familia que no hay que interrumpir o ayudar en exceso. Porque realmente no estamos acostumbrados a esperar y observar, pero supongo que con paciencia todo sale =)

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    1. A veces sentarte y tomar un café y exponer tu forma de ver las cosas evita conflictos

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  4. Muy interesante el post de hoy, la verdad es que mi hijo ha sido tan tremendamente demandante que cuando empezó a jugar solito con unos tres años para mí fue una auténtica liberación, y hace meses que le digo a su padre "déjale tranquilo, que está concentrado". Por supuesto se lo pasaré para que lo lea, a ver si se convence de lo importante que es que juegue solo. Me ha gustado mucho eso de que el interés del niño se concentra en superar dificultades. Y cuesta a veces verle intentarlo o encontrar esa ficha del puzzle que quiere poner pero hay que contenerse y mi hijo con unos cuatro años y medio a veces ya me dice "no me ayudes, ama, y no digas nada" (pero ni se te ocurra sentarte en el sofá, aquí en el suelo conmigo, jejeje...).

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    1. Jejeje, se de lo que me hablas. Mi niño me busca de continuo. Desde que nació. Pero poco a poco va ganando espacio y yo también, por suerte

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  5. Vaya!! Interrumpir sin querer lo habré hecho cada segundo jajaja siempre tenemos que mejorar, no hay que sentirse mal, es algo normal.

    En los parques es complicado. A veces no quieres interrumpir pero si no lo haces, puedes precer una madre que pasa de todo y se quejen otras madres. Por eso intento ser moderada pero meterme por medio para que todos estemos cómodos en el parque.

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  6. Qué gran post, Marta! A mí es una de las cosas, junto a no decir muy bien, que más me cuestan... Ya no por "enseñarle a jugar" sino porque sin querer me sale preguntarle cosas como "anda, qué haces?" o "qué concentrado estás!"

    Poco a poco voy corrigiéndome pero me sigue costando.

    Y qué me dices de conseguir que los demás no interrumpan?? Me parece misión imposible con los abuelos... Les voy a enseñar tu post xddd

    Feliz día!!!

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  7. Parece bastante lógico aunque claro, es verdad que el instinto esta ahí y nos juega malas pasadas.
    A partir de ahora estaré más atenta a este tema con mi peque.

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  8. Me ha encantado el post,.. pero tengo mucho que modificar en mi conducta, tiendo mucho a meterme en su juego, y el decir "muy bien" por mas que lo intento es que me sale solo... ains.. seguiré practicando jejeje
    saludos

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  9. Hola! El ejemplo del parque es cotidiano en mi vida. Tengo una bebé de 13 meses y muchas veces intervengo cuando le saca los juguetes a otros niños o incluso si tira de los pelos. Trato de explicarle qué hacer pero quizás estoy haciéndolo mal. ¿Qué hacer en estos casos?

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