viernes, 23 de septiembre de 2016

6 PEQUEÑOS CAMBIOS QUE TRANSFORMARÁN LA RELACIÓN CON TU HIJO





Cuando me preguntan sobre consejos para empezar a aplicar la filosofía Montessori en el hogar mi consejo siempre es el mismo. El cambio debe empezar por tu propia transformación interior.

Como padres, nos empeñamos en buscar en el niño las causas de sus "malos comportamientos", de su falta de concentración, de sus berrinches, de sus explosiones, de sus caprichos...  Pero es un error de manual buscar las causas en el niño.
Las respuestas están en su entorno, y ese entorno nos incluye a nosotros mismos.



La Dra. Montessori decía que una guía podría saber la teoría a la perfección, pero realmente no sería una buena guía si sus aprendizajes no iban acompañados de una transformación interna.

Es cierto que cuando hablamos de esa transformación personal como padres muchos ya sabemos la teoría (afortunadamente cada día más), pero cuando llega la hora de la verdad nos cuesta aplicarla. Somos conscientes de que debemos seguir al niño, ir más despacio, ser más empáticos, comprensivos, y pacientes. ¿Pero cómo lo pongo en marcha? 

Cuando un niño empieza a caminar, normalmente comienza dando un pequeño pasito. Luego un par de ellos. Se cae, se levanta. Nuestra transformación personal debe ser como el proceso de aprendizaje de ese niño que está empezando a caminar. Primero daremos un pasito, es posible que nos caigamos varias veces, que nos tropecemos, pero cada vez iremos caminando más seguros. Un día no tendremos que pensar en cómo hacerlo. Nuestro cambio habrá sido tan definitivo que todo será espontáneo.

Hoy quiero darte algunas pistas prácticas para que comiences a dar pasitos hacia esa transformación interior como padre o madre. Voy a darte algunos ejemplos prácticos de actitudes que puedes cambiar en tu día a día desde mañana hoy mismo para empezar con ese primer pasito:


6 PEQUEÑOS GESTOS QUE TRANSFORMARÁN LA RELACIÓN CON TU HIJO



1- Ponte a la altura de tu hijo para hablar con él

Si hablas desde arriba a tu hijo, físicamente, ya estás tomando una posición de superioridad. Para que el niño se sienta escuchado y realmente puedas empatizar con él debe poder mirarte a los ojos.

2-Contesta a TODAS sus preguntas con explicaciones sencillas pero sensatas

Esto puede parecer algo demasiado obvio, pero te aseguro que no lo es en el día a día con un niño que no para de hablar.
Recuerdo que hace unos días el peque y yo íbamos en el coche. Yo tenía tantas cosas en la cabeza que al cabo de un rato me di cuenta de que el peque llevaba hablando un rato y no le estaba prestando atención. Me hablaba sobre las ambulancias que veía, sobre un barrendero que pasaba, sobre las señales... Me había hecho una pregunta y ni siquiera había contestado. Reaccioné cuando mi peque me dijo... "mami contesta". 
Escucharles y responder a sus preguntas con sensatez y verdad es sencillo y muy importante para construir una relación sana y de confianza.

3-Habla con un tono de voz más suave delante de tu hijo

Bajar un poquito los decibelios ayudará a que todos en casa nos escuchemos mejor. También contribuye a tomar actitudes más serenas y tranquilas.


4-Comentad cómo os sentís todos los días

Te pongo un ejemplo para que lo visualices: "Hoy me siento un poco cansada porque he tenido demasiado trabajo."
Esto ayudará al niño a saber por qué hoy mamá no juega mucho o por qué hoy mamá está menos habladora. También es un gran ejemplo para que él mismo aprenda a canalizar sus emociones.

5-Haced algo juntos en la cocina todos los días

No hablo de hacer recetas elaboradas todos los días, así que no hay excusas. Si hay una ensalada y pescado a la plancha para cenar deja que sea el peque quién ponga la sal al pescado. Quien vaya colocando los ingredientes de la ensalada...
Es algo tremendamente sencillo y que puede dar un gran giro a la motivación del niño. Tocar, experimentar, compartir momentos con papá y mamá, reíros, recoger juntos...

6-Pide perdón cuando te equivoques

Somos humanos y, como el niño que empezaba a caminar, podemos caernos. Pide perdón a tu hijo y vuelve a levantarte.



Son pequeños gestos muy sencillos. ¿No crees? Te aseguro que sólo tienes que empezar con el primer pasito. Tienes mucho que ganar y poco que perder. Todos podemos integrar la filosofía Montessori en el hogar.
Montessori funciona con TODOS los niños. No me vale que me digas que tu niño es demasiado movido o demasiado enérgico. Recuerda no buscar causas en el niño, si no en su entorno.
Te animo y te reto a que pruebes a integrar estos 6 cambios durante una semana en tu hogar, y desde luego, a que me cuentes tu experiencia.
Empieza por el primero y vete integrando cambios día a día a medida que te vayas sintiendo más seguro/a.




¿Qué te han parecido estos pequeños grandes gestos? ¿Te animas a integrarlos en tu día a día?


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5 comentarios:

  1. Lo de pedirle perdón es algo que yo hago mucho, igual que darle las gracias y pedirle cosas por favor. Es curioso que todos los padres quieren que sus hijos digan esas palabras y pocos las utilizan cuando hablan con ellos...

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    1. Es cierto Paula! A veces les exigimos más de lo que nosotros mismos les damos!

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  2. Lo de pedirle perdón es algo que yo hago mucho, igual que darle las gracias y pedirle cosas por favor. Es curioso que todos los padres quieren que sus hijos digan esas palabras y pocos las utilizan cuando hablan con ellos...

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