miércoles, 13 de marzo de 2019

PARÍS CON NIÑOS


París con niños mola, no solo es la ciudad del amor, es la ciudad de la magia. En cada rinconcito hay algo especial en lo que detenerte.






Tenía este post escrito desde enero, pero no había tenido tiempo de seleccionar y editar las fotos. Por fin he podido editarlas. Voy a publicarlo tal cual lo escribí porque supongo que entonces lo tenía más reciente que ahora. Si estás pensando en París como posible destino con niños: hazlo. Es una ciudad tan mágica que todos deberíamos ir alguna vez en la vida. ¡Allá vamos París!





Planeamos nuestro viaje navideño a París con muy pocos días de antelación. Fue uno de esos impulsos locos de los que de pronto brota una de las experiencias más bonitas que recuerdas ¿Lo hacemos? Y lo hicimos, lo pensamos un domingo y el lunes tenía todo reservado. Consulté en una agencia de viajes pero los precios eran imposibles y al final lo contraté todo por libre, lo cuál supuso un ahorro enorme.

Dicen que un viaje se vive tres veces: cuando lo planeas, cuando estás allí y cuando saboreas su recuerdo en la distancia. Unos días antes compré una guía sobre París y estuvimos comentando y situándolo en el mapa. Una vez allí compramos un libro-guía hermoso en inglés con unas ilustraciones preciosas, lo leíamos por las noches y era genial ver cómo el peque alucinaba viendo en el libro lo que acabábamos de ver ese día.







Reservé el hotel con booking. No nos alojamos en París, sino en un lugar a las afueras que tenía conexión con el tren de cercanías. Eso nos permitió ahorrarnos bastante dinero en alojamiento. París en navidad se pone por las nubes. Reservamos los vuelos con edreams: también ahorramos bastante eligiendo como aeropuerto Granada. Nos pillaba cerca de casa, de modo que nos compensaba porque los billetes nos salían a menos de la mitad de precio que eligiendo otros aeropuertos más grandes.

París está repleto de librerías con encanto 

Hay muchas tiendecitas con encanto que merece la pena descubrir


Puedes moverte perfectamente en París con niños en transporte público, sobre todo si ya no usan sillita. Si la necesitas, te recomiendo una mochila ergonómica y una silla ligera que puedas plegar y manejar fácilmente para bajar y subir escaleras. Creo que sería la solución más apropiada.




Nosotros miramos varias opciones para tener acceso al transporte público de la forma más económica posible según nuestras necesidades: decidimos hacernos la París Navigo. Es una tarjeta que sirve  para distintos transportes públicos (metro, ReR, incluso nos sirvió para el funicular):

Hay varias opciones en cuanto a bonos y tarjetas de transporte público que yo consulté en esta web. Míralo con calma porque algunos abonos sólo son válidos para el centro de París. (Para hacerte la Navigo tienes que llevarte una foto de carnet. Nosotros ya la llevábamos preparada y es válida durante siete días de Lunes a Domingo. Va por semanas por lo que si vas a mitad de semana quizá no te compense esta opción).






La habitación de nuestro hotel era muy chiquitita, tenía una litera para el peque. La verdad es que no necesitábamos mucho más ya que sólo lo usamos para dormir. Pasábamos todo el día fuera. No lo voy a recomendar porque creo que si reservas con algo de tiempo (cosa que nosotros no hicimos) seguramente habrá mejores opciones en relación calidad-precio, aunque tengo que decir que, para el uso que le dimos, nos sentimos muy bien allí.



PARÍS CON NIÑOS ¿QUÉ HACER?

Seguramente que variaría el tipo de planes en función de la temporada del viaje. Nosotros viajamos en navidad. Nuestra idea era celebrar allí la nochevieja y regresar después de reyes y así lo hicimos.

París estaba plagado de mercados navideños por todas partes; así que pasamos bastantes ratitos dejándonos contagiar por la magia de las casetas de madera, llenas de productos gastronómicos típicos: quesos, vino caliente, bretzels, crepes, gofres, champan e incluso caviar...









Hay bastantes mercados navideños repartidos por diferentes puntos de la ciudad: uno de los que más nos gustó fue el del jardín de las Tullerías: todo estaba decorado con mucho esmero y montar en la noria nos dejó un gran sabor de boca, permitiéndonos contemplar unas de las vistas más bonitas de la ciudad.

También vimos mercados navideños cerca de la Torre Eiffel y en el barrio de Montmatre.

Nada más llegar el día 31 nos fuimos a la zona de la Torre Eiffel: fue espectacular su aparición cuando estábamos montados en el cercanías. El peque no se la imaginaba tan alta. Paseamos a la orilla del sena, contemplamos un atardecer precioso con la iluminación de la torre y paseamos por la zona de trocadero, desde la cual se hacen unas fotos preciosas de la torre Eiffel.  Esa tarde el peque montó en un tío vivo que hay a los pies de la Torre.

Al anochecer estábamos bastante desconcertados sobre qué hacer y dónde cenar el último día del año: por esa zona es todo carísimo. Hay cruceros  por el Sena que organizan cenas pero los precios no son demasiado accesibles: un café no vale menos de 5 euros y una caña son 6.90 Euros. Tampoco sabíamos cuánto iba a aguantar el peque despierto de modo que optamos por algo mucho más sencillo.




Cambiamos de tercio y nos fuimos a la zona del barrio latino. Por allí puedes cenar bien a un precio bastante asequible. Es una zona con mucho encanto y pudimos cenar muy tranquilamente (lo cual pensábamos que sería imposible en fin de año). Después de cenar estábamos todos con el subidón del primer día en París y quisimos ir a los campos Elíseos a ver el espectáculo de luces de fin de año sobre el arco del triunfo: el cambio de año fue mágico, nos abrazamos, reímos, lloramos... Pero entre tú y yo, creo que la idea fue la gran cagada del viaje (perdón por la expresión). Había muchísima gente, cuando digo muchísima es de verdad mucha.  El problema vino después, al querer poner rumbo a nuestro hotel. Las bocas de metro se colapsaron y las cerraron para evitar incidentes: total que después de una gran caminata optamos por coger un uber que nos llevara al hotel.



Esa fue nuestra experiencia de fin de año en París, fue emocionante y vibrante: estábamos los tres  ilusionados por conocer, por descubrir y estábamos allí juntos. No se podía pedir más, aún teniendo el incidente del colapso de última hora.

Durante los siguientes días nos dedicamos a disfrutar de París prácticamente sin mirar el reloj. Hay bastantes puestecitos de fruta por toda la ciudad: (y como no solo de crepes vive el hombre) nosotros nos aprovisionamos  para almuerzos y meriendas: manzanas, plátanos, cerezas... Eso y un poquito de agua y pan que siempre llevábamos encima y mucha ropa de abrigo (llevamos térmica para el peque, botas resistentes al agua).

PARQUES Y JARDINES:

Puede que si vas en invierno el plan de parque no te parezca lo más apetecible, pero te aseguro que algunos parques y jardines de París bien merecen una visita:

1) JARDÍN DE LAS TULLERÍAS: Si tenéis planificada alguna visita al louvre (que creo que es un imprescindible) se puede dedicar un día completo por la zona (haciéndolo sin prisas): visitar el museo y a la salida recorrer los jardines, visitar su mercado, montar en la noria... Tiene un encanto especial. Adornado con esculturas y con el fondo de los típicos edificios parisinos con tejadillos grises. Se localizan entre el museo del louvre y la plaza de la concordia (Metro: Tuileries, línea 1).





2) JARDINES DE LUXEMBURGO: Dicen que son unos de los más bonitos de París. Si vas en temporada de calor es un plan ideal hacer un picnic allí. Encontrarás un estanque en donde los niños pueden manejar su propio barco velero con una vara. Están en el barrio latino (línea 12 de metro: notre dame. Des champes).

3) PARQUE DE LA VILLETE: También visitamos este bonito parque lleno de columpios llamativos para los peques. Hay un gran dragón con uno de los toboganes más largos que jamás habíamos visto. Hizo las delicias del peque que subía una y otra vez emocionado. Este parque está justo detrás de la ciudad de las ciencias y la industria, por lo que se puede organizar la visita a ambos en el mismo día.





Otros jardines en los que los niños puedes corretear son: El campo de Marte: a los pies de la Torre Eiffel, ideal para desfogar después de su visita y El bosque de Vincennes: este último no lo visitamos por falta de tiempo, pero según lo que investigué es otra gran opción: dentro de él hay un jardín botánico e incluso un zoo (depende de si va con vosotros visitar este tipo de lugares). Estos son algunos de los jardines y parques más representativos de París, pero si te haces con alguna guía o visitas alguna web especializada quizá puedas descubrir otros que estén cercanos a vuestra ruta del día: nosotros íbamos intercalando museos, monumentos y sitios con más gente con parques y lugares más naturales.


¿QUÉ VER CON NIÑOS?

Este es uno de los primeros viajes que he hecho en mi vida sin planificar absolutamente nada y tengo que decir que lo he disfrutado mucho (aunque tengo que decir que cuando hacíamos la cola para los tickets de la Torre Eiffel constantemente pensaba: si hubiese traído los tickets comprados nos habríamos ahorrado toda esta espera...). Unos días antes compré una guía de segunda mano National Geographic en una excursión que hicimos y con eso y San Google fuimos creando planes según lo que nos apetecía en cada momento y la energía del peque.

Creo que con niños lo ideal es no llevar nada demasiado planificado (aunque los tickets de la Torre: cómpralos con anticipación ;), te lo pido encarecidamente... jejejeje)

SUBIR A LA TORRE EIFFEL ES UN MUST: Cuando llegamos a taquilla nos dijeron que el último piso estaba cerrado para taquilla por la cantidad de gente que había (Zasca Marta: si hubiéses venido con tu ticket comprado hubieses subido, me decía mi vocecita interior). Aún así disfrutamos de la Torre, nos sentamos a contemplar las vistas con un vasito de chocolate caliente y pasamos un rato muy agradable con París a nuestros pies.




EL LOUVRE ES OTRO MUST: Ya había visitado el museo hace años y sabía que era mastodóntico. Mi miedo era que al peque se le hiciese pesado y acabara correteando de acá para allá por todo el museo. De pronto una luz nos inspiró y se nos ocurrió hacernos con la audio guía, que venía con una nintendo. Sí, pantallas... bla, bla, bla, pero lo cierto es que si no llega a ser por el cacharrito creo que la visita hubiese sido un fail. En las máquinas hay una ruta pensada para niños que parte de algo que normalmente suele fascinar a los niños: Egipto. A partir de ahí tienen que ir buscando obras, fijándose en los detalles. Fue una súper aventura para el peque y reconozco que yo no habría sabido hacer de la visita algo tan emocionante, ni explicarle todo con tanto detalle. Una visita por el louvre te puede ocupar un día completo. Creo que con niños sería impensable estar allí tanto tiempo, ni pensar en verlo todo con detalle: teníamos claro que estaríamos allí lo que fuese capaz de aguantar. Calculo que saldríamos después de unas dos horas y media o tres. Las colas aquí van bastante más fluidas que en la torre eiffel, si vas a primera hora conseguirás entrar bastante rápido.







NOTRE DAME: Está por la zona del barrio latino, merece la pena dedicar un ratito a visitarla por dentro y por fuera. Su entrada es gratuíta y opcionalmente puedes subir a lo alto para contemplar París.



SAINT CHAPELLE: Muy cerquita de Notre Dame. Es impresionante y muy llamativo ver todas las vidrieras que la envuelven desde dentro.

En algunas iglesias cercanas a esta zona, los días de navidad se celebran misas con coros de Gospell. Aunque en París nos enteramos tarde de ello, tuve la ocasión de presenciar una en New York hace años y seas o no católico es una experiencia conmovedora. En la iglesia de Saint Louis vimos anunciadas algunas.


LIBRERÍA SHAKESPEARE: Casi frente a Notre Dame se encuentra esta librería tan famosa. Te recomiendo su visita; es una de las librerías con más encanto que he visitado. Allí compramos un libro sobre París para niños que tuvieron la gentileza de sellarnos para que el recuerdo fuese aún más especial. El peque pasó un buen rato en un rinconcito muy especial con cojines que había para los niños ojeando cuentos.




CENTRO POMPIDOU: Un fuerte contrapunto si decidís visitar el louvre es este museo. De carácter más transgresor: es un museo de arte moderno en el que podrás encontrar obras espectaculares de Picasso o Miró. Su fachada ya llama la atención: repleta de tuberías, colores y entramados. El museo cierra tarde, por lo que es un plan estupendo para una tarde en París. Para visitarlo con niños te recomiendo que te informes sobre la galerie des enfants donde los niños pueden cultivar la creación artística. Esta galería cierra a las 19.00h y necesitarás la entrada musée et exposición.



BARRIO DE MONTMATRE: Es un lugar para pasear a ritmo slow con niños, para sentarte en una terraza y dejarte contagiar por el espíritu más bohemio del París de los pintores y los artistas. Tiene muchísimo encanto y puedo decir que fue una de las zonas de la ciudad que más gustó. En Montmatre también encontrarás la zona de los cabarettes: merece la pena pasar por el mítico moulan rouge. Sin embargo, la zona que es más apropiada para visitar en familia es la zona de los pintores: hay que ir subiendo algunas escaleritas, te recomiendo que te pierdas por sus callejuelas. En la place du tertre decenas de pintores crean, pintan a los turistas y te retratan con todo tipo de técnicas. En lo más alto del barrio hay una preciosa basílica (Sacre Coeur) desde la que puedes contemplar París, solo las vistas ya merecen la pena. No olvidéis llevar un candado para dejar simbolizado vuestro amor como familia.

Hay muchos museos en París que merecen la pena, nosotros no vimos ningún museo más para adultos porque sentimos que eran suficientes para el peque. Optamos por dedicar un día a un lugar un poco más dedicado a su disfrute: el museo de las ciencias y la industria es maravilloso para peques. Puedes pasar un día entero allí, visitando las diferentes áreas del museo, a cada cuál más sorprendente para los niños. Nosostros culminamos el día en la ciudad de los niños: donde hay diferentes minimundos pensados para ellos: comunicación, deportes, naturaleza, agua...







CAMPOS ELÍSEOS, ARCO DEL TRIUNFO





¿DÓNDE COMER?

En lo que a la gastronomía se refiere, tengo que decir que si eres apasionado del queso, como yo, estás de suerte porque podrás probar todo tipo de platos típicos con queso: en los mercados navideños puedes probar muchos platos a un precio muy asequible. Si eres apasionado de los crepes como el peque también estás de suerte; no puedes irte de París sin probar un crepe desde luego, están por todas partes.

En general, París es una ciudad cara para comer y pinchar algo. Una de las mejores zonas que encontramos para comer rico a un precio razonable es el barrio latino, de hecho terminamos varios días callejeando por allí para cenar algo e irnos a descansar. Las fondues de queso y carne son deliciosas.







Desde luego que merece la pena dedicar al menos una tarde a dejarte llevar por callejuelas e ir descubriendo tiendecitas, entrar, ver sin prisa, sentarte en uno de sus cafés.

En general, diría que París es una ciudad muy accesible para viajar con niños, con muchísima oferta de ocio cultural, con un encanto único, una ciudad muy bohemia para disfrutar a ritmo lento con los niños y que se dejen contagiar por todo lo que tiene de artística.








Espero que te haya gustado nuestro viaje a París y sobre todo que te inspire o te ayude si piensas viajar a la ciudad del amour. Si me dejas algún comentario aquí o en redes sociales lo agradeceré mucho.


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3 comentarios:

  1. Siempre he querido viajar a París, es un sueño para mí, gracias lo disfrute mucho.

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    Respuestas
    1. A por ello entonces, los sueños están para perseguirlos. Un abrazo Rossana, gracias por tu comentario

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    2. París una ciudad hermosa que hermoso es tener tiempo para viajar con nuestros pequeños sin preocuparse por cumplir horarios.

      Lina Jimenez
      Mamas prósperas Director
      https://linasatori.lpages.co/regalo-para-mamas-ocupadas-pero-inconformes/

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